jueves, 22 de octubre de 2009

INFORME DEL SECRETARIO GENERAL DE LA OEA, JOSÉ MIGUEL INSULZA, AL CONSEJO PERMANENTE SOBRE LA SITUACIÓN EN HONDURAS

“Siguiendo la petición de los señores Cancilleres durante la visita a Honduras, quiero mantener informado al Consejo, y a través de ustedes a ellos, acerca de las cosas que están ocurriendo en Honduras en estos momentos. Así como hace pocos días atrás, en mi anterior informe, yo había dicho que tenía un optimismo por la marcha del diálogo, esta vez mi opinión va a ser algo más matizada.

Creo que –lo he señalado ayer en una declaración- hay un proceso de estancamiento en la negociación y es necesario esforzarse por sacarlo adelante. Hay un dato interesante, es importante que el Consejo tome en cuenta este hecho, y es que a pesar de las discusiones, de las polémicas públicas incluso, a pesar del disgusto de muchos de los participantes por las cosas que ocurren, ninguna de la dos partes ha mencionado la posibilidad de abandonar el diálogo y eso tiene una explicación muy clara: el diálogo es importante para los hondureños, no solamente para los protagonistas, sino para todos los ciudadanos hondureños que vieron en él, y espero sigan viendo a pesar de los problemas, la posibilidad de llegar a un arreglo pacífico de sus diferencias.


Creo que es importante que entendamos esto: estos meses no han sido fáciles para Honduras ni para el pueblo hondureño. Han sido meses de conflicto, de dificultades económicas provocadas por la crisis global, pero también por lo que está ocurriendo en Honduras y por las medidas adoptadas.


Por lo tanto la gente común sufre la situación que se vive y la presencia de nuestra Misión allá y el lanzamiento de un diálogo nacional entre hondureños fue un motivo de gran consenso, de gran aprobación; más aún cuando el diálogo empezó a producir resultados y poco a poco se fueron dando a conocer. Poco a poco se fueron conociendo resultados, opiniones comunes respecto de la amnistía, del gobierno de unidad nacional, gran énfasis en el tema del gobierno de unidad nacional y en los demás puntos del Acuerdo de San José, e incluso cuando se llegó al punto crucial, aquel que todos decían que era donde se iban a producir las principales dificultades, la primera información que llegó es que había un principio de acuerdo sobre esto, y eso naturalmente mejoró muy sustantivamente el clima en el cual se vivía en Honduras y eso los que participan en el diálogo no lo desconocen y por eso es que nadie está dispuesto a romperlo y por eso tampoco estamos dispuestos a dejarlo nosotros.


Nosotros estamos apoyando el diálogo, estamos prestando los servicios que se nos han pedido. Nuestra delegación de la Secretaría General sigue en Tegucigalpa, se enfrasca en las conversaciones, no en la negociación que es sólo bilateral, pero está perfectamente al tanto de lo que ocurre. Por lo tanto nuestra preocupación es doble: primero, porque el diálogo avance y segundo, por no perder el clima positivo que se ha generado.

Pongo de manifiesto en estos días solamente dos preocupaciones muy centrales, hay otras por cierto, pero hay dos asuntos que son fundamentales: primero, la forma en que se produce el entrampamiento respecto del tema crucial, que no es tanto por decidir cómo se decide la cuestión del Presidente Zelaya, porque ahí hay opinión de que sea el Parlamento el que lo decida, otros opinan que sea la Corte Suprema quien lo decida, que es una discusión válida, pero no es ese el punto central, sino básicamente por la presentación de algunos textos, de unos temas en los cuales el Acuerdo de San José no se metía. Si ustedes lo recuerdan bien, naturalmente en San José y en todas partes, siempre se ha evitado plantear como discusión lo ocurrido el 28 de junio como tema de acuerdo, es imposible, no se van a poner nunca de acuerdo en eso.


Para la comunidad internacional lo que ocurrió el 28 de junio fue un hecho ilegal, impropio, incluso no legítimo, para otros dentro de Honduras puede haber sido válido, por lo tanto ponerse a discutir eso es un error.


Sin embargo aparece en la mesa un texto que lo pone como tema central: la validación de lo ocurrido el 28 de junio. Por ahí no se va avanzar, esa es mi primera preocupación. Si se quiere avanzar, hay que hacerlo en los puntos en los cuales es previsible, posible tal vez llegar a un acuerdo, que son los puntos del Acuerdo de San José. Eso quisiera ponerlo de manifiesto, no es una crítica.


Lo que estamos diciendo es que si nos atenemos a la línea original, a la forma en que se lanzó el diálogo, en el diálogo se pusieron los puntos y se acordó discutir sobre el Acuerdo de San José, bueno, ojala se mantenga eso, es nuestro llamado ferviente, que se discutan sobre esos puntos, no digo que los acuerden como están, no, pero que se discuta sobre esos puntos y no sobre otros.


Segundo, tenemos una preocupación importante por la situación en la Embajada de Brasil.


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La verdad es que, leyendo el informe que envía el Embajador Biehl de nuestra Misión, a mí no deja de llamarme la atención el hecho de que cuando nosotros fuimos a la Embajada de Brasil pareció un asunto casi de carácter natural, normal; fuimos, entramos, pasamos con relativa rapidez la seguridad, pero cuando se narra este hecho es interesante tomar en cuenta la complejidad de la situación, o sea una Delegación de Cancilleres y de altos representantes tuvo que caminar una parte importante del trayecto final, pero sobre todo tuvieron que ir pasando uno a uno mientras se leían en voz alta sus nombres para determinar quienes habían sido autorizados. Eso, lo recordarán los embajadores que estaban ahí conmigo, en ese momento era casi normal pero no es normal; no es normal que el acceso a un recinto diplomático sea vigilado de esa manera.


Había que –por así decirlo- decir “presente” en cada paso y pasar por seguridad en cada momento, y eso es lo que sigue ocurriendo, pero no es a eso a lo que me estoy refiriendo, ya nos hemos acostumbrado al hecho de que la Embajada de Brasil esté rodeada de policías y haya que pasar por varias barreras para entrar, por lo demás los negociadores del señor Micheletti y el señor Zelaya, hay que reconocerlo, tienen hoy día acceso a la Embajada de Brasil.


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El problema es que la hostilidad sigue, siguen los ruidos nocturnos, las manifestaciones y siguen las provocaciones y eso es preocupante, y nosotros seguimos entonces reclamando de este tratamiento porque no ayuda a tener una mejor comprensión y un clima en el cual todos queremos que este asunto se desarrolle.

He puesto en la declaración del día de ayer énfasis en esos dos puntos, solamente dos, los demás los podrá plantear aquí el Consejo y, seguramente, lo señores embajadores se expresarán sobre esto. Pero creo que lo importante hoy día es promover el diálogo y decir que seguimos convencidos en que es necesario, de que la única salida pacífica al conflicto hondureño es el diálogo entre hondureños y porque creo que asuntos como este la presentación al diálogo de temas que no estaban incluidos y la hostilidad respecto a la Embajada de Brasil_ nos desvían de ese propósito y amenazan con alterar la tranquilidad que se había ido desarrollando en los días anteriores.


Eso es lo que quiero informar señor Presidente de manera muy breve”.




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