viernes, 18 de diciembre de 2009

Repudio el asesinato de hija de periodistas, y las incriminaciones a la Resistencia hechas por el régimen de facto.

Es oprobioso el asesinato de una joven niña, de 16 años, Katherine Rodríguez,
quien gestaba también otro ser.
Siento mucho el dolor de su madre y de su padre.

Condeno esos crímenes que tienen características de ejecución,y todos los demás asesinatos que aumentan aceleradamente en Honduras,al punto de ser aceptados
por la gente, con relativa normalidad.

Crímenes a los que la Policía y la Fiscalía no responden, no investigan, no explican, o lo hacen escasamente.

Con la falta de investigación y de resultados, se agudizan las sospechas,
el dolor y el odio entre las y los hondureños.

Condeno ese violento silencio policial, que se desboca con suposiciones ligeras.

Lamento y rechazo las graves acusaciones directas del titular de facto,
Roberto Micheleti, quien ha responsabilizado
, a priori, por el crimen, al Frente Nacional de Resistencia, a periodistas y medios de comunicación
que como política editorial denuncian el golpe de Estado y no le reconocen legitimidad al régimen.

Señalamientos a los que se han sumado insinuaciones iguales, de varios periodistas en medios tradicionales de comunicación.

Del mismo modo, dijo Roberto Micheleti que había pedido a la Policía, a la Corte Suprema y a la Fiscalía para "no dejar impune" el crimen.
Criterio que debe corresponder al criterio de igualdad ante la Ley aplicable a todos los asesinatos cometidos contra miembros de la Resistencia y otros compatriotas.

Tales acusaciones anticipadas constituyen delito, pero son más graves todavía porque confunden y agudizan más el dolor y la violencia entre los hondureños
y las hondureñas.

Simultaneamente que acusa a la Resistencia, Roberto Micheleti supone, causas implícitas con las que parece justificar el crimen contra la periodista Cabrera (su hija).
Pues, al incriminar
la Resistencia con el asesinato, es Micheleti quien le atribuye a Cabrera, por sus comentarios periodísticos, una causa por la que él cree hubiera sido asesinada.

Nunca escuché a la periodista Cabrera, pero leí sobre sus exabruptos
y de haber hecho incitado a los vecinos de barrios y colonias para identificar, denunciar y entregar a la Policía nombres y direcciones de ciudadanos y de ciudadanas, que se oponen el golpe de Estado
y que trabajan por una democracia genuina y participativa.

Los periodistas no pueden ser castigados con censura previa, tampoco asesinados, por sus opiniones.
Pero deben responder a los limites éticos y legales de libertad de expresión,
relacionados con el daño que con sus acciones periodísticas descontroladas,
pueden causar contra los derechos de las demás personas.

Debemos hacer uso de los recursos legales disponibles.
Es deber de todos y de todas hacer que funcione el sistema de justicia.

Aunque sus operadores sean indiferentes y retrasen convenientemente las investigaciones, procesos y juicios.

La aplicación justa y equitativa de la Ley, es un factor esencial para la Paz
y puede contribuir a detener la barbarie.

Diana Canales

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