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jueves, 5 de noviembre de 2009

HONDURAS: La victoria del “Smart Power”


Por Eva Golinger

Henry Kissinger decía que la diplomacia es “el arte de refrenar el poder”. Obviamente, el ideólogo más influyente de la política exterior estadounidense del siglo XX estaba haciendo referencia a la necesidad de “refrenar el poder” de otros países y gobernantes para poder mantener la posición dominante de Estados Unidos ante el mundo. Presidentes como George W. Bush, empleaban el “poder duro” (Hard Power) para lograr este fin: armas, bombas, amenazas e invasiones militares. Otros como Bill Clinton, utilizaban el “poder suave” (Soft Power): la guerra cultural, Hollywood, ideales, diplomacia, autoridad moral y campañas para ganar “las mentes y corazones” de las poblaciones civiles en países adversarios. Pero la administración de Barack Obama ha optado por una mutación de estos dos conceptos, fusionando el poder militar con la diplomacia, la influencia política y económica con la cultural y legal, y llamándolo el “poder inteligente” (Smart Power). Su primera aplicación ha sido en el caso de Honduras, con el golpe de estado, y hasta hoy, ha funcionado a la perfección.

Decía la Secretaria de Estado Hillary Clinton en su audiencia de confirmación ante el Senado de Estados Unidos, que “debemos utilizar lo que se ha llamado el “smart power”, el rango completo de herramientas que están a nuestra disposición – diplomáticas, económicas, militares, políticas, legales y culturales – escogiendo la herramienta correcta, o combinación de herramientas, para cada situación. Con el “smart power”, la diplomacia sería la vanguardia de nuestra política exterior.” Luego, Clinton reforzaba este concepto afirmando que “el camino más sabio es primero utilizar la persuasión.”

¿Qué es lo inteligente de ésta concepción? Es una política dificil de clasificar, dificil de detectar y dificil de desmontar. El caso de Honduras es ejemplar. Por un lado, el Presidente Obama condenaba al golpe contra el Presidente Zelaya, y por otro lado, su embajador en Tegucigalpa se reunía constantemente con los golpistas. La Secretaria de Estado Clinton repetía muchas veces durante los últimos cuatro meses, desde el primer día del golpe, que Washington no quería meterse ni influir sobre la situación en Honduras – que eran los hondureños que tenían que resolver su crisis, sin ninguna injerencia externa. No obstante, fue Washington que impuso la mediación de Oscar Arías, presidente de Costa Rica, era Washington que seguía financiando al régimen golpista a través de la USAID, y era Washington que comandaba y controlaba las fuerzas armadas hondureñas, a través de la base militar Soto Cano (Palmerola).

También fue el lobby de Washington que redactó el “acuerdo” de San José, y en el final, fueron los altos funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado que tuvieron que “persuadir” a los hondureños para que aceptaran ese acuerdo. A pesar de la constante injerencia de Estados Unidos en el golpe de estado en Honduras – desde su financiación, diseño y apoyo político hasta el apoyo militar – el “smart power” logró distorcionar la realidad ante la opinión pública, convertiendo al duo Obama/Clinton en los “grandes ganadores del multilateralismo”.

Lo que hizo el “smart power” fue disfrazar el unilateralismo estadounidense de multilateralismo. Del primer día, la agenda de Washington se impuso. El 1 de julio, los voceros del Departamento de Estado admitieron en una rueda de prensa que tenían conocimiento previo del golpe. También admitieron que dos altos funcionarios de la diplomacia estadounidense, Thomas Shannon y James Steinberg, estuvieron en Honduras la semana anterior al golpe para mantener reuniones con los grupos civiles y militares que lo llevaron a cabo. Decían que su propósito era “frenar el golpe”, pero ¿cómo se explica entonces el hecho de que el avión llevando al presidente Zelaya ilegalmente fuera del país salió de la base militar de Soto Cano, en la presencia de los militares estadounidenses?

Los hechos demuestran la verdad sobre el papel de Washington en el golpe de estado, y su posterior experimento exitoso con la aplicación del “smart power”. Sabían del golpe, financiaban a los involucrados, ayudaron sacar al Presidente Zelaya del país y luego, utilizaron a la Organización de Estados Americanos (OEA) – en un momento incluso en que estaba en peligro de extinción – como fachada para imponer su agenda. En su discurso, el Departamento de Estado siempre legitimaba a los golpistas, llamando a “todas las partes…a resolver las disputas políticas de manera pacífica a través del diálogo”. ¿Desde cuando un usurpador ilegal del poder es considerado “una parte” légitima dispuesta a dialogar? Obviamente es un actor criminal que no estaba dispuesto a dialogar en primer lugar. Basada en esa lógica de Washington, el mundo debería hacer un llamado al gobierno de Obama para que “resuelva su disputa política con Al Qaeda de manera pacífica a través del diálogo”.

El “smart power” de Obama/Clinton logró su primera victoria durante los primeros días del golpe cuando los estados miembros de la OEA aceptaron la solicitud de esperar 72 horas para “darles tiempo” en Honduras para resolver su crisis. Luego vino la imposición de la mediación de Arías, y ya, de haber cedido tanto espacio a Washington, el imperio tomó el reino y lo llevó hasta el final. Cuando el presidente Zelaya se fue a Washington para reunirse con la Secretaria de Estado Clinton, fue obvio quien estaba en control. Y asi lo jugaron, alargando el tiempo hasta el último momento para no permitir un regreso de Zelaya que tuviera el espacio de revertir lo que ya se habían logrado.

El pueblo se quedó fuera, los meses de represión, violencia, persecución, violaciones, toques de queda, cierres de medios de comunicación y torturas y asesinatos, se han olvidado. Menos mal, como dijo el Subsecretario de Estado Thomas Shannon, luego de lograr hacer firmar el “acuerdo” entre Micheletti y Zelaya, que la situación en Honduras se pudo resolver “sin violencia”.

Al firmar el acuerdo el pasado 30 de octubre, Washington “levantó” las pocas restricciones que habían impuesto para presionar al régimen golpista. Ya pueden sacar sus visas y viajar al norte, no se tienen que preocupar por los millones de la USAID que ni siquiera se habían suspendidos. Los militares estadounidenses en Soto Cano pueden reiniciar todas sus actividades – bueno, realmente nunca las habían dejado de hacer, como confirmó el Comando Sur del Pentágono, días después del golpe: “todo está normal con nuestras fuerzas armadas en Honduras, están haciendo sus actividades y maniobras conjuntas con los hondureños como siempre”. Washington está preparando su delegación de observadores para las elecciones en Honduras el próximo 29 de noviembre – ya están en camino.

Olvídanse del torturador Billy Joya y los paramilitares colombianos enviados para ayudar al régimen golpista “controlar” la población. No se preocupan por el arma sónica LRAD utilizado para torturar a los habitantes en la embajada de Brasil, durante la estadía de Zelaya. No pasó nada. Como dijo Thomas Shannon, “felicito a dos grandes hombres por haber logrado este acuerdo histórico”. Y la Secretaria de Estado Hillary Clinton comentó que “este acuerdo es un logro tremendo para los hondureños”. ¿Disculpa, para quién?

En el final el celebrado “acuerdo” impuesto por Washington sólo llama al congreso de Honduras – el mismo que falsificó la renuncia de Zelaya para justificar el golpe, y el mismo que apoyó la instalación ilegal de Micheletti en la presidencia – de determinar si quieren o no restituir a Zelaya en la presidencia. Y sólo después de recibir una opinión de la Corte Suprema de Honduras – la misma que opinó que Zelaya era un traidor por promover una encuesta no vinculante sobre una posible reforma constitucional y la misma que ordenó su captura violenta. En caso de ser positiva la respuesta del congreso, Zelaya no tendrá ningun poder. Su gabinete sería impuesto por los partidos que apoyaron el golpe, las fuerzas armadas golpistas estarían bajo el control de la Corte Suprema golpista, y además, Zelaya podría ser enjuiciado por su supuesto “crimen”, por haber promovido una encuesta no vinculante sobre una potencial reforma constitucional.

Según el “acuerdo”, una comisión de la verdad supervisará la implementación de los términos acordados. Hoy anunciaron que la comisión será liderada por una ficha de Washington, el ex presidente chileno, Ricardo Lagos. Promotor de las políticas neoliberales de Washington, Lagos es co-director de la Junta Directiva del Diálogo Interamericano, un centro de pensamiento estadounidense de la derecha que analiza los temas relacionados con América Latina. También fue encargado por la National Endowment for Democracy (NED) para crear una versión chilena, la Fundación Democracia y Desarrollo, para “promover la democracia”, al estilo estadounidense en la región. Al salir de la presidencia en Chile, Lagos fue Presidente del Club de Madrid – un club exclusivo de expresidentes dedicados a “promover la democracia” por el mundo. En ese “club”, también figuran personajes vinculados con la desestabilización de los gobiernos de izquierda en América Latina como Jorge Quiroga y Gonzalo Sánchez de Lozada (ex presidentes de Bolivia), Felipe González (ex primer ministro de España), Václav Havel (ex presidente de la República Checa) y José María Aznar (ex primer ministro de España), entre muchos otros.

En el final, el “smart power” fue suficientemente inteligente para engañar a los que hoy se abrazan y celebran “el fin de la crisis” en Honduras. Pero para la mayoría del pueblo latinoamericano la victoria del “smart power” de Obama/Clinton en Honduras significa una sombra muy oscura y peligrosa que nos acerca. Apenás, iniciativas como el ALBA estaban logrando la independencia en América Latina del poder estadounidense. Por primera vez, los países y pueblos se levantaban en colectivo con dignidad y soberanía para determinar sus propios futuros. Y llegó Obama con su “smart power” y golpeó al ALBA, debilitó la integración latinoamericana y aplastó cualquier pensamiento sobre independencia y soberanía en el patio trasero de Washington.

Arrodillados y entregados ante Washington, “fue resuelta” la crisis en Honduras, la misma que se había fomentado en el norte. Ahora, se habla de Paraguay, Nicaragua, Ecuador y Venezuela, donde cada día aumenta la subversión, la contrainsurgencia y la desestabilización. El pueblo de Honduras sigue en resistencia, a pesar del “acuerdo” entre sus gobernantes. Su insurrección y compromiso con la reivindicación de sus derechos es el símbolo de la dignidad. La única manera de derrotar a la agresión imperial – que sea inteligente o que sea bruta – es a través de la unión e integración de los pueblos, a todo nivel.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Micheletti quiere encabezar el Gobierno de Unidad en Honduras

Roberto Micheletti pretende encabezar el Gobierno de Unidad Nacional que, conforme al Acuerdo Tegucigalpa-San José, se debe instalar mañana jueves.

Hasta que el Congreso decida sobre la restitución del depuesto Manuel Zelaya, la titularidad del Ejecutivo "seguiría como está, seguiría siendo el señor presidente Micheletti", declaró una portavoz del Gobierno golpista. Sin embargo, Zelaya exige que para mañana -la fecha límite para instalar el Gobierno de Unidad pactado- debe haber sido restituido para encabezarlo.

La integración del Gobierno de Unidad está prevista en el Acuerdo Tegucigalpa-San José, que las comisiones de diálogo de Zelaya y Micheletti firmaron el viernes pasado con el fin de buscar una salida a la crisis política de Honduras motivada tras el derrocamiento de Zelaya, el 28 de junio pasado.


Zelaya denuncia que Micheletti pretende gobierno de unidad sin restitución

Tegucigalpa (AFP) El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, fustigó a su rival Roberto Micheletti por querer establecer el gobierno de unidad nacional mientras él no sea restituido, al tiempo que la Comisión de Verificación del acuerdo sellado entre ambos empezaba este miércoles sus trabajos.
Micheletti le envió una carta, a través de su ministro de la Presidencia, Rafel Pineda Ponce, solicitándole "sin demora, una lista de diez ciudadanos con requisitos establecidos en la Constitución de la República, para dentro de ellos hacer la escogencia de los servidores públicos que, a partir del 6 de noviembre, habrán de integrar el gobierno de unidad y reconciliación nacional".

Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil desde el pasado 21 de septiembre, consideró esta primera misiva de su compañero del Partido Liberal (PL, derecha) y rival como una "agresión".

Es "una agresión, una ofensa del punto de vista de que en el acuerdo no se establece en esa forma" la integración del gobierno de unidad y conciliación, dijo Zelaya al Canal 11 de la televisión local en la noche del martes.

"Es un acto irreflexivo estar solicitando esto antes que (lo solicite) la Comisión de Verificación" que quedó establecida el martes, señaló Zelaya.

La constitución de un gobierno de unidad nacional, que debería estar presidido por Zelaya, es uno de los puntos que prevé el Acuerdo Tegucigalpa/San José Diálogo de Guaymuras, alcanzado por las delegaciones de éste y de Micheletti el pasado viernes.

Dicho acuerdo prevé que este gobierno, elegido por ambos, quede constituido este jueves, pero todo hace suponer que Zelaya no lo podrá presidir ya que el Congreso está dilatando la votación sobre su restitución.

La directiva del Congreso decidió la víspera pedir un parecer a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), así como a otras tres instituciones, sobre la eventual restitución de Zelaya, lo que previsiblemente demorará la votación en el plenario por los 128 diputados ya que no hay plazos establecidos.

Lo que no contempla el acuerdo es qué pasaría si la decisión de los legisladores llegara después de las elecciones del 29 de noviembre o fuera contraria al regreso de Zelaya al poder, del que fue depuesto por el golpe de Estado del 28 de junio.

Al tiempo que se despeja la incógnita, la Comisión de Verificación constituida el martes por la tarde, ya ha empezado a trabajar para tratar de conseguir que se cumpla el acuerdo.

"Ojalá podamos poner todos los esfuerzos para sacar adelante el acuerdo que se ha suscrito por los hondureños y hondureñas" y "trabajar en pro de la reconciliación, del entendimiento de todos los sectores", dijo el ex presidente chileno, Ricardo Lagos, que junto a la secretaria de Trabajo estadounidense, Hilda Solís, integra la comisión supervisada por la Organización de Estados Americanos (OEA).

Los otros dos miembros de dicha Comisión, encargada de velar por el cumplimiento del acuerdo, son Jorge Arturo Reina, en representación de Zelaya, y Arturo Corrales por el gobierno de facto.

Este miércoles, la Comisión de Verificación tiene previsto ofrecer una rueda de prensa.

Por otra parte, el gobierno de facto sigue siendo acusado de violar los derechos humanos, por lo que la comunidad internacional debe permanecer vigilante, alertaron desde Washington el martes varias ONG ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

"Se llegó a un acuerdo para la reconciliación, y ello ha provocado que buena parte de la comunidad internacional deje de prestar atención a lo que está ocurriendo" en Honduras, advirtió Viviana Krsticevic, directora del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL, por su sigla en inglés).

Entretanto, Zelaya pidió a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton que aclare si le quitó el apoyo y si "la posición de su país ha sido modificada o cambiada sobre la condena al golpe de Estado en Honduras", .

En una carta enviada el martes a Clinton, de la que la AFP obtuvo una copia, Zelaya le pide que aclare si, como afirmó el subsecretario Thomas Shannon, se reconocerán las elecciones aunque él no sea restituido en el cargo.

La torpeza e insolencia golpista del titere Roberto Micheletti

La torpeza e insolencia del golpista Roberto Micheletti queda reflejada en la carta enviada al presidente constitucional Manuel Zelaya Rosales en la cual pide al mandatario el "nombrar las personas para formar el gobierno de unidad nacional".




La torpeza e insolencia del golpista Roberto Micheletti queda reflejada en la carta enviada al presidente constitucional Manuel Zelaya Rosales en la cual pide al mandatario el "nombrar las personas para formar el gobierno de unidad nacional".

lunes, 2 de noviembre de 2009

Nota aclaratoria de HECTOR MANUEL ZELAYA hijo del Presidente Manuel Zelaya

Nota aclaratoria de HECTOR MANUEL ZELAYA hijo del Presidente Manuel Zelaya con relacion a las difamaciones orquestada por los medios afines a los golpistas hondurenos.




Nota aclaratoria de HECTOR MANUEL ZELAYA hijo del Presidente Manuel Zelaya
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viernes, 23 de octubre de 2009

El Salvador acusa a Micheletti de trabar el comercio para forzar su reconocimiento

San Salvador, 22 oct (EFE).- El Gobierno salvadoreño acusó hoy al régimen de facto hondureño de imponer trabas al comercio para obligarles a sentarse en la mesa de negociación y reconocer a Roberto Micheletti como presidente de ese país.

"Por medio de trabas no arancelarias quieren obligarnos a sentarnos con representantes del Gobierno de facto y ese chantaje no lo podemos aceptar bajo ninguna circunstancia", dijo el ministro salvadoreño de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez, en declaraciones que difunde hoy el diario La Prensa Gráfica.

Martínez insistió en que no se sentarán con representantes del Ministerio de Agricultura de Honduras, porque "sería reconocer ese Gobierno", instalado tras el golpe de Estado a Manuel Zelaya el pasado 28 de junio y que no ha sido reconocido ni por El Salvador ni la comunidad internacional.

Según medios locales, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria de Honduras (Senasa) mantiene suspendida la importación de huevos de El Salvador desde el pasado 22 de julio con el argumento de que detectaron que en este país se está vacunando contra la gripe aviar.

Por su parte, los productores salvadoreños niegan que las granjas locales estén vacunando contra la gripe aviar y señalan que en el país no han sido detectadas enfermedades que puedan restringir las exportaciones.

El jefe de la diplomacia salvadoreña advirtió que la situación también afecta el comercio que desde El Salvador se mueve hacia Puerto Cortés con destino a EE.UU. y hacia países como Nicaragua y Costa Rica.

"El problema está en que no podemos acudir a los organismos de resolución de conflictos internacionales que existen en Centroamérica por el hecho que Honduras no es reconocido por nadie", indicó, por su parte, el ministro salvadoreño de Agricultura y Ganadería, Manuel Sevilla, al rotativo.

Según la Asociación de Avicultores de El Salvador esta situación ha dejado pérdidas por 1,5 millones de dólares, al impedirse la entrada a Honduras de unos 200.000 huevos diarios.


miércoles, 30 de septiembre de 2009

Sucesión golpista

Editorial de Diario El Tiempo de Honduras
Septiembre 3, 2009

Los ilustres letrados del régimen de facto han inventado la figura de la “sucesión constitucional” para disfrazar el golpe de Estado militar del 28 de junio, aunque todo el mundo sabe que en la Constitución de la República de Honduras –rota, por demás-- no existe esa definición ni procedimiento legal en este sentido para sustituir al titular del Poder Ejecutivo.

La “sucesión constitucional”, tal como puede entendérsela en la novísima modalidad golpista, es la forma utilizada para suplantar al presidente de la República por golpe de Estado militar. Suplantar es, de acuerdo con el diccionario la Real Academia de la Lengua Española, “2. Ocupar con malas artes el lugar de otro, defraudándole el derecho, empleo o favor de que disfrutaba”.

La costosísima campaña de relaciones públicas del régimen de facto ha logrado --por medio de firmas como la Chlopack, Leonard, Schechter & Associates con un contrato de 290,000 dólares (6,0 millones de lempiras) por cuatro meses, para cambio de imagen—infiltrar este concepto fraudulento de la “sucesión constitucional” a través de artículos de opinión colocados en importantes periódicos norteamericanos.

De igual manera, esa millonaria campaña mediática ha conseguido darle visos de posición oficial del Congreso de los Estados Unidos a un informe del Servicio de Investigación de la Biblioteca del Congreso, escrito por Norma C. Gutiérrez, quien utilizó como fuente casi única a Guillermo Pérez Cadalso, de filiación y actitud golpista ampliamente conocida en Honduras.

En efecto, la doctora Rosemary Joyce, catedrática de Ciencias Políticas y Decana de la Facultad de Antropología de la Universidad de California, se dirigió inmediatamente después de conocer el “informe” al Bibliotecario Billingsley y al Director Mulhlan de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, como sigue:

“Le escribo para llamar su atención en cuanto a serios errores en un informe del Servicio de Investigación del Congreso, escrito por la señorita Norma C. Gutiérrez. Dado el inmenso daño que este informe incorrecto ha provocado al circular en Honduras y los Estados Unidos, le solicito que urgentemente se haga una corrección pública y se retire dicho informe, notificando a todos los miembros del Congreso que este informe no es correcto ni confiable, y que se basa en datos erróneos proporcionados por una fuente no confiable”.

Por otra parte, la opinión oficial de Estados Unidos es la del Presidente y del Departamento de Estado, que han calificado al derrocamiento del presidente Zelaya Rosales como golpe de Estado.

Pero como todo invento tiene sus aplicaciones y consecuencias, al fraude de la “sucesión constitucional” le sigue una nueva utilización, o sea como “solución golpista” para el continuismo del régimen, con su jefe de Estado de facto Micheletti torpedeando el proceso electoral con un Estado de sitio a término máximo de 45 días, prorrogables por 45 días más.

Menos mal que el Decreto Ejecutivo PCM-M-016-2009 publicado en el Diario Oficial “La Gaceta” del 26 de septiembre del 2009, es totalmente nulo por la sencilla razón de que su publicación se hizo sin haber sido discutido ni aprobado por el congreso nacional. Esto fue hecho así no por ignorancia, sino por mala fe, ante el temor de que fuera rechazado por la Asamblea Legislativa.

Pero la acechanza dictatorial de la nueva versión de “solución golpista” sigue en pie, a no dudarlo. Es a lo que, suponemos, se refiere el presidente Arias, de Costa Rica, cuando elogia la supuesta intención del gobierno de facto de derogar el Decreto de Estado de sitio, e indica que “Micheletti no se halla ni a una pulgada de las negociaciones del Acuerdo de San José” para restablecer en orden constitucional en Honduras.