jueves, 5 de noviembre de 2009
Incertidumbre en Honduras al vencerse plazo para instalar gobierno
El mandatario constitucional advirtió que si en las próximas horas el Parlamento no convoca la sesión para reponerlo en el cargo, del cual fue sacado por el golpe de Estado del 28 de junio, lo pactado el viernes "habrá dejado de cumplirse".
Su representante en la Comisión de Verificación de los acuerdos, Jorge Arturo Reina, fue enfático al declarar que si Zelaya no es restituido como titular del poder Ejecutivo, será imposible conformar el gabinete de reconciliación.
El acuerdo Tegucigalpa/San José, firmado el 30 de octubre entre el gobierno constitucional y el régimen de facto para superar la crisis, deja en manos del Congreso la reposición de Zelaya y establece el 5 de noviembre como fecha para conformar el gobierno.
Sin embargo, la junta directiva del órgano legislativo sometió el caso a la Corte Suprema de Justicia, la Procuraduría General de la Nación, la Fiscalía y a otras instancias, en una maniobra para dilatar la permanencia de los golpistas en el poder.
Los miembros de la comisión verificadora, que debe velar por el cumplimiento del pacto, dejaron en duda la víspera la posibilidad de avanzar en este objetivo.
La ministra de Trabajo de Estados Unidos, Hilda Solís, y el ex presidente chileno Ricardo Lagos, integrantes del grupo, admitieron en conferencia de prensa que no hay hora, ni fecha prevista para la instalación del gobierno.
Ambos abandonaron el país con la promesa de que volverán en los próximos días.
La crisis se prolonga por más de cuatro meses, los comicios del 29 de noviembre se acercan y la interrogante es si en las actuales condiciones éstos lograrán legitimidad para garantizar la paz y la gobernabilidad, se pregunta hoy el diario Tiempo.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
El ex presidente chileno Lagos exige la vuelta al poder de Zelaya
Ricardo Lagos e Hilda Solís, secretaria de Trabajo de Barack Obama, llegaron ayer a Tegucigalpa para supervisar el cumplimiento del acuerdo suscrito a finales de la pasada semana por los representantes del presidente Manuel Zelaya y del golpista Roberto Micheletti. El acuerdo prevé la formación de un Gobierno de unidad nacional y que el Congreso someta a votación la restitución de Zelaya. Pero ante la desesperación de los partidarios del presidente depuesto, los golpistas siguen maniobrando, ganando tiempo, para evitar que Zelaya regrese a la Casa Presidencial.
Desde el día del golpe, la comunidad internacional lo ha intentado todo para convencer a Micheletti de que debe permitir el regreso, aunque simbólico, de Zelaya. Unas veces por las malas y otras por las buenas, pero el resultado ha sido el mismo. Si algo ha demostrado el golpista es su capacidad para hacerse el sordo. Las declaraciones de Lagos -tal vez el último cartucho diplomático de la Organización de Estados Americanos (OEA)- coinciden con el espíritu primero de no transigir con el golpe.
Hace cuatro meses justos, apenas unas horas después de la expulsión de Zelaya, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, llegó a Honduras y declaró en un hotel de Tegucigalpa: "Aquí hubo un golpe de Estado, una ruptura grave de la institucionalidad democrática, y nosotros pedimos que esa situación sea revertida por quienes han tomado el poder".
A la pregunta de si las elecciones del 29 de noviembre servirían para salir de la crisis, Insulza fue tajante: "Si la situación siguiera igual, el Gobierno que saliese de las urnas no sería reconocido".