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jueves, 3 de diciembre de 2009

Zelaya: Congreso ratificó delito de legitimación del golpe de Estado

El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, señaló que la decisión del Congreso de facto de su país de no restuituirlo en el poder ratifica el delito que significa legitimar el golpe de Estado militar, perpetrado en su contra el pasado 28 de junio.

En declaraciones a la Radio Globo luego de conocerse la decisión del Congreso de facto, Zelaya afirmó que la medida quita la máscara a quienes están en contra de la democracia en el país centroamericano.

Sostuvo que los diputados que votaron el miércoles en contra de su restitución perdieron la vergüenza, mientras la oligarquía golpista celebra "porque ha sometido a Honduras una vez más".

"Se siguen cayendo las máscaras en el país", declaró el legítimo presidente de la nación centroamericana.

"Su resultado avergüenza a esta nación, históricamente serán juzgados", agregó Zelaya.

En una extensa sesión, los diputados rechazaron restituir a Zelaya en el poder, mientras decenas de sus seguidores protestaron fuera de la sede del Congreso, exigiendo que, junto al legítimo presidente hondureño, sea restituido el orden democrático en la nación.

Durante la plenaria, convocada tras casi seis meses desde el golpe de Estado, las fuerzas de seguridad, bajo el mando del régimen de Roberto Micheletti, mantuvieron alejados a los cientos de seguidores del mandatario legítimo que se apostaron a las afueras del órgano legislativo.

El pasado lunes, el dignatario Zelaya había anunciado que no iba a aceptar su restitución. "Ni restitución para legitimar el golpe ni para avalarles un proceso que está totalmente viciado de nulidad", subrayó, en referencia a las elecciones ilegítimas del domingo.

La institución legislativa de facto sometió este miércoles a votación el punto 5 del Acuerdo Tegucigalpa/San José, suscrito el 30 de octubre por las comisiones de Zelaya y del gobierno de facto de Micheletti, con el fin de lograr la solución de la crisis nacional.

Tras la firma, la Junta Directiva del Congreso de facto dilató estos debates bajo la excusa de que debían esperar las opiniones sobre el caso de varias instituciones del Estado.

Pocos días después de la firma del acuerdo, la cúpula del Congreso envió, de espaldas al plenario, el texto del acuerdo referente a la restitución, para que la analizaran y enviaran sus opiniones. Esto fue considerado por algunos congresistas como una acción ilegal.

De acuerdo al punto cinco, los diputados de las cinco bancadas debían convocar sesión para restablecer la titularidad del Poder Ejecutivo al Estado dirigido por Zelaya, previo al 28 de junio.

Las brujas de Salem

Editorial de Diario El Tiempo
Tegucigalpa, Diciembre 3, 2009

Para la mayoría del pueblo hondureño, que no tiene idea de lo que fue la Inquisición en la época medieval, puede ahora tener una idea aproximada por la forma en que se desarrolló la “histórica” sesión de ayer, martes 2 de diciembre, del congreso nacional para resolver sobre la restitución del Estado de Derecho en Honduras y devolver al titular constitucional del Poder Ejecutivo el mando presidencial usurpado.

Para cumplir con su cometido, el congreso nacional adoptó las formalidades de un Tribunal de la Santa Inquisición o Santo Oficio con la preparación de un grotesco espectáculo legislativo para condenar –sin pruebas ni debido proceso— a la horca o a la hoguera al gobernante derrocado por el golpe de Estado militar del 28 de junio.

Solamente así tendría este congreso nacional –frente a los pocos, pero honrados diputados opuestos—la excusa para reiterar el rompimiento de la Constitución, perpetrado por el Legislativo, la Corte Suprema de Justicia, el Ministerio Público y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, en el seno de la conspiración de la élite política-empresarial y de las iglesias católica y protestante en comunión con el poder militar.

La presentación de los “dictámenes” de la corte suprema de justicia, del comisionado nacional de derechos humanos y del ministerio público, plagados de falsedades jurídicas, de suposiciones improbables, de mentiras testimoniales y de cinismo político, lo mismo que de un “documental” propagandístico de manufactura nazi, es, con seguridad, el espectáculo político más burdo y perverso que se ha montado en el escenario hondureño.

En el desarrollo de los acontecimientos en la cámara legislativa del día de ayer, el “día histórico”, parecía haberse regresado –como en la Máquina del Tiempo, de H. G. Wells—a la Nueva Inglaterra, Estados Unidos, del siglo XVII, y el terrible juzgamiento inquisitorial de Las Brujas de Salem, descrito en forma magistral por el dramaturgo Arthur Miller.

Todos los elementos de fanatismo, de maldad, de represión, de oscurantismo político, de fementido amor por la ley y la justicia, de intolerancia ideológica y religiosa, de desvergüenza, indignidad y deshonor, de entrega a la mentira y a la concupiscencia política, se hicieron presentes y dominaron la escena parlamentaria, de espalda a los procedimientos legales para reafirmar el ahorcamiento de la Constitución, de la democracia y del Estado de Derecho consumado el 28 de junio.

¡Y toda esta barbaridad se comete en nombre del pueblo hondureño, de la libertad, la democracia y la majestad constitucional, con el objetivo, se dice, de servir a Honduras y lograr la integración y la unidad nacional en el nuevo gobierno, con absoluto respeto a los derechos humanos!

Nadie con un mínimo de cordura puede siquiera ignorar, que no disculpar, ese comportamiento de la “clase” política de nuestro país, vívidamente representada ayer por la mayoría aplastante en el congreso nacional. Es previsible, entonces, un retroceso al Medioevo político, con un congreso fabricado a la perfección para el absolutismo gubernamental y como tribunal del Santo Oficio.